PRIMER SELECCIONADO CONCURSO "QUIERO SER LUCILA".

 

INTRODUCCIÓN: Este texto escrito y creado por don Pedro Aranda Astillo, es uno de los seleccionados del concurso "Soy Lucila". Compartimos con la comunidad este texto poético con raíces espirituales y reflexivas, titulado "Nuestras Manos". Felicitaciones don Pedro.

NUESTRAS SIMPLES MANOS:

Son el corazón de la inteligencia. Huellas de la vida y de la conciencia. Te reciben al nacer, te llamaron a dar tus primeros pasos de independencia y desde siempre llevan los sabores de la tierra a tu boca. Protagonistas de la presencia de los pasados milenarios.


NUESTRAS LABORIOSAS MANOS:

Son nuestros ojos en la obscuridad, desentrañan…

Sus dedos son voces; hilan y danzan melodías; hasta crean ilusiones. Son  nuestros espontáneos escudos ante imprevisibles acechos, y ante un sufrimiento son bálsamo en nuestro rostro.

Unas más habilidosas que otras, pero todas son infalibles para un diáfano cariño..

Trenzan la Solidaridad: tender la mano, levanta. “Una lava a la otra y las dos lavan la cara “.Varias entrelazadas hacen posible imposibles y cuando corean en aplausos las vidas encandecen... La alianza con nuestras manos se consagra en las tempestades.

NUESTRAS MANOS TRANSPARENTAN:

Son fluyentes de energía, preñadas de mensajes, sacralizan compromisos  y juramentos.

Son enjambres de sentimientos: Unas heladas-transpiradas, otras más cálidas, unas más temerosas, otras como el firmamento, unas más retraídas, otras más abiertas, unas más afanosas, otras más plenas, unas más posesivas, otras más donantes, unas más desesperanzadas, otras más incansables.

Todas insignes de la sangre que las irriga.


NUESTRAS SABIAS MANOS:

Ciernen apariencias de realidades, nadan en todos sus mares. Acunan la insondable comprensión: Asumen nuestros desechos y sudores.

Se revisten con la tierra; saludan; tejen; unen; desanudan. Nuestras palmas recorren nuestro cuerpo auscultando sus raíces.

Ellas cual maestras tocan las campanas de nuestras zonas profundas y nos vamos encontrando de la piel al alma; ¡lo más fatigante es vivir lejos de nosotros mismos: automatizados, autoexiliados!

Las manos de la Hermana Teresa de Calcuta emergen como rayos
que interpelan al desarrollo del siglo XXI.


NUESTRAS MANOS SE ECLIPSAN:

Cuando se oculta el sol del alma, entonces: construyen corazas, muros, erigen ídolos; se empuñan y las palabras huyen despavoridas.

El cosmos se consterna. Las manos de los caínes, de los pilatos, de quienes atropellan dignidades también siembran y muchísimo, pero únicamente los frutos  que nutren provienen de las otras manos…

Las manos callosas ya son del ayer, las de ahora de tan virtuales, competitivas,  vertiginosas pasan por alto los pozos de verdades y de gozo.

Y… entre “manos atadas” ¿qué cabe esperar?

NUESTRAS DESNUDAS MANOS:

En sus infinitos oficios de aprender-desaprender ya sea sembrando-cosechando nada acumulan. Cada cosa que hacen, cada pan lo despiden en su propiedad, son promotoras de libertad. Se recrean creando. Su inagotable riqueza es no poseer.

Nuestras desnudas manos son las estampas encarnadas de la vocación de amar, moldeadas por Un Perfecto Alfarero Divino: adentrarnos en ellas es un gratificante despertar.


NUESTRAS MANOS:

Puestas al corazón, como cenit de la sinceridad sienten los pálpitos más íntimos: desde el fondo del misterio nace cada latido, es nuevo, presente, un regalo gratuito-exclusivo para ti.

La incontaminada vida, como el agua desde su inagotable pozo se nos brinda en su propio aquí y ahora, y, en nuestras manos está llevarla con el amor de las cascadas. Las manos se océan compartiendo este manantial.

Su palpitante proclamación: ¡Somos palpablemente un nítido perfil del Padre Creador¡

Y…. EN LA ENTREGA TOTAL:

                      “Padre en tus manos entrego mi Espíritu “.

 

Escrito por: Pedro Aranda Astillo.