El misterio de Gabriela Mistraly en Antofagasta.

La poetisa Gabriela Mistral, como se sabe ya había firmado colaboraciones literarias con su nombre verdadero, Lucia Godoy Alcayaga,  en “La voz de Elqui”, periódico de Vicuña, en 1905 y en “La Idea”, revista del Centro José Manuel Balmaceda de la Serena, allá por 1909. Su debut literario en Antofagasta, es una continuación de aquél emprendido en Vicuña, mediando no obstante, entre ambos el suicidio de Romelio Ureta, el cual incidirá poderosamente en la joven maestra.

Luego publica “Las escuelas del bosque” (1911) , artículo que es firmado por Lucila Godoy Alcayaga. El primero de octubre de 1911 El Mercurio publicó “El Rival” y es aquí donde comienza a perfilarse un nombre, un seudónimo, que estará en la boca y corazón de todos los niños y adultos del mundo: Gabriela Mistraly. Efectivamente, este cuento fue suscrito con ese nombre literario por primera vez aquí en Antofagasta, como esta constatado por el testimonio documental del El Mercurio. Posteriormente, el 15 de octubre de 1911, El Mercurio publica su poema “Evocando el terruño”, también bajo le seudónimo de Gabriela Mistraly.

EL 14 de enero de 1912 publica en la prensa local su comentario “Cuentos”, suscrito con su nombre verdadero. El 4 de febrero de 1912 publica “El Saludo de las gaviotas”, el cual es nuevamente firmado como Gabriela Mistral, Al igual que el primero de septiembre de 1912, El con el texto lírico titulado “El Ángel Guardián”.

La literatura publicada por Gabriela Mistral en “El Mercurio de Antofagasta", en esta su primera etapa de escritora, puede dividirse en dos grupos: En el primero encontramos sus creaciones estrictamente literarias, como “Navegando”, “El Rival”, “Evocando el terruño”, “El saludo de las gaviotas” y “El Ángel guardián”, todas firmadas por Gabriela Mistraly, con la sola excepción de “Navegando” ; en la segunda, están las colaboraciones de índole pedagógico, como son “Las Escuelas del Bosque” y luego “Cuentos”, en los cuales la poeta asume su rol de maestra, firmando con su nombre real.

Referirse al seudónimo Gabriela Mistraly- posteriormente Gabriela Mistral – implica penetrar en el terreno de las suposiciones, justamente en una época tan poco conocida como fue su estadía en Antofagasta. Por lo pronto, su decisión de usar un seudónimo, implica haber elegido una alternativa que en su caso era escribir. Se perfilan en este período antofagastino, su vocación pedagógico y su pasión literaria, las que se complementan y terminan por fundirse armoniosamente en su vida posterior. El paso de Mistraly a Mistral fue solo un detalle en beneficio de una euforía que en nada cambia el lugar y momento de su origen.

Es definitivamente un gran honor para la ciudad y para el diario que recibió sus colaboraciones, que el nombre literario de Lucila Godoy Alcayaga, se haya iniciado aquí, ya que más que mero seudónimo fue una decisión del más hondo significado, que sólo se puede entender desde la perspectiva del tiempo. Así Gabriela Mistral y Antofagasta se unen eternamente en el tiempo y espacio, hermanadas en recuerdos de olas risueñas y gaviotas albas y volanderas, que dibujan siluetas metafóricas en las aguas y los cielos.

Bibliografía:

Texto: “Gabriela Mistral en Antofagasta”, Mario Bahamonde, 1980.  

Fotografía: Roberto Lehnert. Director del instituto de Literatura Nortina e Investigaciones Etnoculturales de la Facultad de Educación y Ciencias Humanas de la Universidad de Antofagasta. “Gabriela Mistral en Antofagasta”,  1911. Cuadernos de filología nº 10, 1979. ILNIE.